Te envío la foto que no encontraba cuando estuvimos en tu tienda el otro día.
Espero te guste.
Un saludo

Muchísimas gracias Conchita. Nos ha encantado, la foto que realizaste en Inglaterra y más todavía que la compartas con todos nosotros. Gracias a tí y saludos de nuestro equipo.

Con la conversación vía mail anterior comenzó mi semana. Bonita imagen para dibujar una sonrisa de las que alargas un buen rato analizando los detalles.

 

 

Las mujeres (y algún hombre) que practican el ‘Urban knitting’ (tejer en la ciudad) apelan a la colaboración y la conciencia social. Entre sus acciones: tejer juntos en plazas, hacer talleres en los que participan personas de todas las edades y orígenes, y forran de ganchillo, punto el mobiliario urbano (Yarn Bombing). Con ellas reinvindican el uso vecinal de los espacios públicos, también el tiempo lento y la paciencia con los que se fabrican las cosas a mano. De tal manera, dan vida a un saber transmitido de generación en generación que tiende puentes entre las personas y consigue que éstas se sientan orgullosas de hacer algo bonito en común.

Cientos de personas a nivel mundial disfrutamos con la actividad. Lo hacemos en casa o en grupo en cafés y espacios públicos con la intención de tejer cuanto más mejor. Luego nos reunimos para coserlos entre sí y crear largas tiras con las que vestir árboles, mobiliario urbano y monumentos históricos. Es lo que se conoce como Yarn Bombing, una suerte de arte urbano que tiene sus orígenes en Texas en 2005, y que extiende sus redes por España.

En ciudades como Zaragoza, Bilbao, A Coruña y Barcelona el Urban Knitting y el Yarn Bombing hacen furor. También en Madrid, aunque parece ser que allí llegó un poco más tarde. Parte de la filosofía del Yarn Bombing (algo así como bombardeo de hilo) es dar visibilidad a algo que tradicionalmente se había mantenido intramuros. Quién no ha tenido una abuela o bisabuela que nos ha forrado con sus tapetes los reposacabezas de los sillones, los centros de las mesas y…. ¡¡hasta el rollo de papel higiénico de repuesto!! Pero era algo que quedaba en el espacio interior, propio de una feminidad callada y oculta de tiempo atrás. Este arte urbano, que muchos quieren comparar, salvando las distancias, con una suerte de grafiti, invita a la acción a un tipo de personas que nunca se habría atrevido con un spray pero sí se atreve con la lana. Se trata, igualmente, de hacer grupo, de charlar al tiempo que se cose, de intercambiar saberes. De tejer y entretejerse en definitiva. Así de sencillo y bonito.

Buen martes a todos