El punto, el ganchillo y los telares como asignatura

 

 

El Colegio Público Martín de Azpilcueta de Barásoain se suma a esta iniciativa

perteneciente al Programa Europeo de Salud Escolar

Nuestros protagonistas de hoy son los alumnos y alumnas del Colegio Público Martín de Azpilcueta, de Barásoain, el cual recientemente introdujo las clases de punto, ganchillo y telares (perteneciente al Programa Europeo de Salud Escolar) en su jornada lectiva. Las tardes de cada jueves, todos aquellos mayores de seis años cambian durante una hora los libros y los cuadernos por la lana y las agujas. Esta idea, nacida en el norte de Europa, ha demostrado ya una más que probada eficiencia y múltiples beneficios para todos aquellos alumnos que la practican.

Numerosos estudios han demostrado que, neurológicamente, tejer favorece la calma, ayudando a desestresarse, a concentrarse en el ahora, a disfrutar del presente y a olvidarse de lo que viene después. Este tipo de actividades despiertan en el cerebro las mismas áreas, por ejemplo, que se activan cuando escuchamos música; lo que se traduce en la formación de nuevas sinapsis cerebrales, que permanecerán después y se traducirán en la mejora de múltiples destrezas. Los niños y niñas están sometidos a una inevitable presión en su día a día, y necesitan actividades saludables como ésta para desconectar, al menos durante una hora a la semana, de los exámenes, las extraescolares y los deberes; además de aprender a manejar la frustración y que siempre se puede “volver atrás y deshacer un mal nudo” en esta vida. De hecho, son los mismos profesores, madres y padres los que se percatan cada jueves de cómo los txikis salen más relajados y contentos del centro.

Beneficios posteriores aparte, cabe reseñar la gratificante predisposición que los alumnos llevan demostrando desde el primer día a la hora de coger esas enormes agujas y ponerse manos a la obra con la lana. Porque, además de estar aprendiendo mucho y muy rápido, y de estar esforzándose en ello, están disfrutando mucho, que es lo más importante. Y es que es impresionante la destreza y la facilidad con la que se adaptan…  ¡Más de uno, incluso, preguntó si podía llevarse la labor a casa para continuar con ella!

Por ello quiero agradecer de nuevo a los padres, madres y al profesorado del C.P. Martín de Azpilcueta el haber apoyado esta iniciativa. Y un agradecimiento aún más especial por todos aquellos pequeños y pequeñas protagonistas de esta historia, que la habéis hecho posible.

¡Y por cierto! A finales de abril vestiremos las columnas del patio con los trabajos que hayan realizado hasta la fecha… ¡Quién sabe si entre ellos puede haber algún/a futuro artista del Urban Knitting!